La reducción del encaje legal: una alivio en la tormenta, pero no es suficiente.
La
reducción del encaje legal de 100% a 93% es significativa y despertó reacciones
entre los entendidos en materia económica y financiera ¿Serán necesario otras
maniobras?
Entre las políticas
económicas que el gobierno venezolano tomó recientemente fue la reducción del encaje
legal de 100% a 93%. En teoría la reducción del encaje legal a la banca privada
permitiría la reactivación de los créditos al sector industrial y comercial a
fin de dinamizar el aparato económico, muy resentido con la recesión de hace
años y que ahora se le sumará el efecto del cese necesario de las actividades económicas
por cuarentena.
Las reacciones de
analistas económicos y financieros no se hicieron esperar. Todos coinciden que
es un “alivio” esa reducción al 93%, pero la economía venezolana requiere más
que alivios aislados y momentáneos.
El economista y
profesor universitario José Miguel Uzcátegui, en entrevista con la periodista
Argely Vera de la cadena Unión Radio FM, expresó que es un “alivio pequeño” que
movilizaría los créditos y que “política aisladas no lograrán los objetivos que
se persiguen.
Se infiere que el Banco
Central de Venezuela ha mantenido esta disposición para evitar que con los créditos
en bolívares otorgados por la banca privada al obtenerlos, industriales y
comerciantes “salieran corriendo a comprar dólares” y no invertirlo
directamente en la actividad productiva.
Uzcátegui, también ex-director
del Banco Central de Venezuela, refirió unas ideas de también economista José
Ignacio Purroy quien en un trabajo publicado en el portal Prodavinci, gráfica
la gran disyuntiva económica y política para por un lado frenar la curva de
contagios por Covid 19, y por la otra también frenar la curva de la recesión
económica.
Es lógico esperar,
entonces una contracción en el consumo en los próximos meses a nivel global y
local. Pero en el caso venezolano, habría que añadir tres factores como la escasez
de combustible, los bajos precios del petróleo y la deficiencia de los
servicios básicos.
Sin embargo, (pregunta
al margen) ¿es posible, que esta pausa
nacional permita cierto “ahorro” de energía y combustibles?
En esta misma línea, la
directora de Síntesis Financiera, Tamara Herrera coincide con José Miguel
Uzcátegui, al evaluar la medida como “alivio pero que no va ayudar en gran
medida”. En entrevista con Vladimir Villegas, la analista financiera explicó que
en países que persiguen una estabilidad, el encaje legal debería estar entre el
3% y el 12%, pues el financiamiento bancario ha sido un lubricante del aparato
productivo.
La visión económica con catalejos
Para el economista e investigador de la Universidad
Central de Venezuela, César Andrea, la medida es lógica pues siempre es
necesario y fundamental el financiamiento bancario de la actividad industrial y
comercial. Es de cierta manera un respiro, pero los gobiernos en su implementación
de políticas económicas no pueden dejar de ver puertas afuera lo que ocurre en
el mundo no sólo en lo político, sino también en lo económico.
Sería recomendable que
quienes diseñan las políticas económicas desde el gobierno, también analizaran las
políticas económicas que todos los países del mundo, en especial los países
vecinos, adoptarán para resguardarse durante y después de la tormenta.
César Andrea, puntualiza
dos aspectos importantes de esta coyuntura: primero la importancia de la
apertura a la inversión foránea (en esta coyuntura hablaríamos de auxilio o
ayuda financiera) tal como tuvo que hacerlo China para poder despegar, y segundo,
la lección en el plano ético que las crisis económicas deberían dejar, pues han
pasado varias, de forma cíclica, y la humanidad toda pareciera no haber
aprendido las lecciones.

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